PHI
Ayer volví a dibujar desde el sentir. No desde la mente, muchas veces la mente se hace cargo. Ayer solo quería sentir, y en el sentir el lápiz grafito acaricia el papel dejando huella suavemente, es casi como una caricia. El dibujo comienza desde cero, sin idea, sin imagen inicial, sin un punto de partida, en el blanco del papel, en el vacío. Solo el trazo sobre el papel, disfrutando de esta caricia, de este recorrido dejando huella de carbón. Y luego con la aguada, sientes como el color nada en el fluir del agua, en la mancha mojando el papel, dejando su marca en el blanco puro para volverse cielo, azul cielo, y luego con otra capa el azul es noche, oscuridad. Luego comienza un diálogo entre líneas y formas, el volumen la sombra y la luz se conversan como entrelazados sus movimientos. Y finalmente emerge la forma, cuando rotas el papel, y muestras sus alas con cada una de sus caras diferente horizontal, diferente vertical. Cada lado una narrativa diferente que emerge de la psiqui...