El agua y su relación con los estados meditativos
Hace un tiempo les compartí una experiencia relacionada con el agua. Durante una sesión terapéutica, se abrió en mí una memoria akáshica donde recordé que, en otra vida, fui una niña pequeña que murió ahogada bajo las grandes olas del mar. Desde entonces comprendí por qué cargaba, en esta vida, con una sensación de culpa y miedo cada vez que entraba al agua para nadar. Esa relación con el mar —intensa y desafiante— la he ido sanando poco a poco, y hoy siento que ya la he superado. Hasta hace poco, cuando me sumergía en alta mar y no había suelo donde apoyar los pies, se activaba en mí una memoria que me generaba ansiedad y temor. Era como si entre líneas de tiempo se reabriera esa herida. Sin embargo, en el último mes algo cambió: ahora me siento mucho más plena, relajada y en paz al estar en el agua. Quiero compartirles esto porque está profundamente relacionado con la higiene mental. ¿A qué me refiero? A esa capacidad de limpiar la mente de pensamientos negativos, vanos o pesimista...