La energía emocional y su incidencia en la manifestación de la realidad y la nueva tierra
1. Emoción y pensamiento
En esta nueva historia a relatar sobre nuestro despertar quiero hacer énfasis en la energía emocional y su incidencia en la manifestación de la realidad y de la nueva tierra que queremos. Comenzaremos entonces entendiendo la emoción, que es resumiendo la fuerza vital que impulsa la creación de nuestra realidad. (En algún otro post, te contaba que la emoción dura 1 minuto y medio que es el tiempo que demoran las hormonas en recorrer todo el torrente sanguíneo. Así que si se mantiene en el tiempo es por tu deseo mental de mantenerte allí).
2. El papel
de las emociones en el surgimiento de los pensamientos
Las emociones son
el terreno fértil donde germinan nuestros pensamientos, pues con que se desate el cortisol por ejemplo en la biología, se desata una emoción, y lo anterior conlleva toda una serie de pensamientos, e imaginerías negativas, dependiendo de la situación detonante. Un corazón perturbado
genera ideas cargadas de temor, sospecha y resentimiento; un corazón en calma
da lugar a pensamientos creativos, expansivos y constructivos. Existe una diferencia clave entre “frenar” un pensamiento —quedarse repitiendo
mentalmente lo que nos hirió— e “imaginar” de forma consciente, utilizando la
mente como un laboratorio sagrado para visualizar la vida que queremos
experimentar. José Arguelles lo llamó "lo fenomenológico y lo imaginal". En el post anterior lo explico. La imaginación elevada es un puente hacia la manifestación; la
rumiación, en cambio, nos ancla a las heridas del pasado. El dominio emocional
permite que los pensamientos se conviertan en semillas fértiles, no en espinas
que hieren nuestro propio jardín. Entonces hay una gran tarea por hacer en el desprendimiento o desapego de la herida de infancia, para poder imaginar nuevos estados y experiencias sobre la tierra. Basta ya!! de comportarte como la víctima y comienza a hacer la tarea desde lo que te corresponde como un ser divino en esencia.
3.
Dimensiones: 3D, 4D, 5D
La tercera dimensión (3D) es el plano físico, donde predominan la materia, la lógica y las experiencias tangibles. Hay una relación profunda con los objetos, todo lo deseamos tener, de ahí el consumo compulsivo, el ser no haya tranquilidad porque el yo ego invita al consumo, a la extensión de los sentidos, pero sin un fin o propósito claro, solo la experiencia del sentir con apego.
Ø La cuarta
dimensión (4D) es un espacio de transición donde coexisten el miedo, las
ilusiones y las proyecciones mentales, así como la percepción de seres
desencarnados y de “fantasmas” creados por nuestra propia mente. Es un lugar
que puede atraparnos si nos quedamos en el bucle del temor y la nostalgia. Es el espacio de los sueños oníricos y el espacio donde nuestra alma se libera de este espacio 3D. Es un estado en el que todo puede ser posible pero en tal libertad también hay un exceso de energía densa.
Ø La quinta dimensión (5D) es un estado del ser regido por el amor, la claridad y la conexión profunda con el propósito del alma. En 5D, los conflictos se resuelven desde la comprensión y la compasión, y las experiencias se manifiestan alineadas con el bienestar colectivo. El salto a esta dimensión es un acto consciente: elegir vibrar desde el amor y no desde la reacción.
4. Nueva
telepatía: cómo los pensamientos de unos influencian a otros y la incidencia en
el imaginario colectivo
Vivimos en una red
mental compartida, denominada la noosfera, el campo o láticce denominado por Jacobo Grimberg. Nuestros pensamientos no son privados: viajan como ondas que
alcanzan la mente de otras personas, influenciando su estado emocional y sus
acciones. Así, una reacción de rabia en ti puede encender el enojo en otro,
quien a su vez lo transmitirá a su entorno, expandiendo una ola invisible pero
real.
Esta interconexión mental es la base de una nueva forma de telepatía que ya
está activa. Parte del despertar y la ascensión del ser humano tiene que ver con que algunas razas galácticas observan y evalúan nuestra capacidad para
utilizar este poder emocional de manera consciente, pues la humanidad se prepara para
integrarse en una cultura cósmica más amplia. El desafío consiste en mantener
pensamientos y emociones alineados con la luz, contribuyendo a un imaginario
colectivo que edifique en lugar de destruir.
5. El
despertar en colectivo y la manifestación de la Tierra ante nuestras emociones
La ascensión en colectivo ocurre cuando comprendemos que somos co-creadores de la realidad planetaria. Cada emoción que emitimos se une a la de millones de otros seres, modelando el campo energético de la Tierra. Si como humanidad mantenemos una vibración densa, el planeta responde con movimientos abruptos; si vibramos en armonía, la Tierra refleja esa paz en sus procesos naturales. Este despertar implica reconocer nuestra responsabilidad: elegir permanecer en entornos, relaciones y estados internos que nutran nuestro equilibrio, sin huir ni reaccionar desde el impulso destructivo. En este momento, las energías planetarias —como la influencia de Júpiter en Cáncer durante un ciclo anual— nos invitan a cultivar la abundancia emocional, la seguridad y la estabilidad afectiva. La nueva Tierra nacerá de la coherencia entre lo que sentimos, pensamos y proyectamos juntos.



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