EL ÁRBOL DE LA VIDA

Por: Sandra Liliana Daza Cuartas.
Dibujos: Bolon ik 

El Árbol de la Vida en la Kabaláh es un diagrama místico que representa la estructura del universo y el alma humana, siendo un mapa simbólico compuesto por diez sefirot o emanaciones divinas y 22 senderos que las conectan, sumando 32.  Treinta y dos son los senderos de la sabiduría cabalística y el árbol de la vida. Estas sefirot describen aspectos de la manifestación divina, desde la infinita e incognoscible fuente (Ein Sof) hasta el reino material (Maljut), y sirven como guía para comprender la interacción entre lo divino y lo humano, así como para alcanzar una mayor conexión espiritual. Cada sefirá se asocia con cualidades específicas, colores, planetas y letras hebreas, integrando un sistema profundo de meditación y autotransformación espiritual. Según Gershom Scholem: "El Árbol de la Vida es una herramienta que permite al iniciado explorar los misterios de la creación y hallar el sendero hacia la unión con lo divino" (Scholem, 1974, pág. 105).

El Árbol de la Vida en la Kabaláh puede relacionarse mística y simbólicamente con la columna vertebral humana, entendida como un "tubo de luz" que conecta lo terrenal con lo divino. En este paralelismo, las diez sefirot se alinean con diferentes puntos energéticos a lo largo de la columna, similar a los chakras en otras tradiciones esotéricas, representando un flujo ascendente y descendente de energía espiritual. Así como la columna vertebral sostiene y conecta el cuerpo físico, el Árbol de la Vida organiza y equilibra las dimensiones del ser.

En el dibujo que te presento aquí vemos el árbol de la vida de la kabalah, en relación a algunas constelaciones y el símbolo del diamante. También se realizó un estudio sobre el mapa de los mayas galácticos de José Arguelles (véase Crónicas de la Historia Cósmica V. 5) que  consta de 13 esferas y no de 12 como el de la kabalah. 


El canal central de la columna vertebral, conocido como el shushumna en la tradición hindú, podría asociarse con el Pilar Central del Árbol de la Vida, que equilibra las fuerzas duales de los pilares laterales (el de la Misericordia y el del Juicio). Este "tubo de luz" actúa como una vía para la iluminación espiritual, ascendiendo desde Maljut (el reino terrenal) hacia Kéter (la conexión divina), en un proceso de trascendencia y retorno al origen. Según Scholem, el Árbol de la Vida "es tanto un mapa del universo externo como de la estructura interna del alma humana" (Scholem, 1974, pág. 110), haciendo eco de la conexión microcosmos-macrocosmos reflejada en el cuerpo humano.

El Gran Árbol de la Vida ha sido sembrado como el germen de la semilla primordial en cada uno de nosotros, resonando en la eterna ley de correspondencia: como es arriba, es abajo; como es adentro, es afuera. Este Árbol Universal vive dentro del cuerpo humano, manifestándose en la estructura sagrada del cerebro, cuyas ramificaciones dan frutos en forma de ideas, pensamientos, imágenes y relatos. Su tallo, un tubo de luz radiante, está compuesto por millones de fibras neurales que recorren y sostienen las vértebras, descendiendo hasta la base de la columna, donde la raíz profunda, simbolizada en la dura madre, se expande rizomáticamente desde el hueso sacro como el fundamento de nuestra vitalidad.

Dibujo del árbol 

El árbol es un símbolo cargado de elementos significativos que nos pueden ayudar a explorar el árbol genealógico. En este proceso, utilizamos el símbolo del árbol a través del grafismo, lo que nos permite percibir aspectos profundos de nuestra psique y revelar aquello que está oculto en el subconsciente a través del dibujo.

El árbol está compuesto por el linaje materno y paterno, representado por la madre y el padre. Comenzamos a comprender estas conexiones a través del acto de dibujar. En los procesos espirituales, el árbol simboliza la relación entre el cielo y la tierra, una representación de la conexión entre el padre y la madre. Lo sutil, ubicado en la parte superior, representa al padre; mientras que lo denso, en la parte inferior, representa a la madre. Pachamama, como dadora de vida, nos provee de todos los recursos del planeta. Por ejemplo, al escribir usamos grafito y madera, elementos que ella nos entrega.

La parte inferior del árbol está asociada con la materia, mientras que la parte superior se conecta con lo espiritual y lo mental, representado por los chakras superiores: corona, tercer ojo y laríngeo. Los chakras inferiores (raíz, sacro y plexo solar) representan lo terrenal y lo que hemos heredado de papá y mamá. El hueso sacro, en particular, guarda un significado especial, pues en él reside la memoria de las 8 células primigenias, las únicas que no cambian a lo largo de nuestra vida y que contienen la información esencial de nuestro origen. Además, los hoyuelos del hueso ilíaco, que sostienen la dura madre, simbolizan un punto de conexión fundamental entre lo físico y lo sutil, ya que este tejido envuelve y protege el sistema nervioso central, el cual conecta nuestra materia con lo espiritual. Al dibujar no es necesario pensar; basta con estar atentos a las sensaciones que surgen con cada trazo. Dibujar el árbol nos permite entretejer las relaciones entre lo superior y lo inferior, lo cósmico y lo planetario, lo sutil y lo denso, la materia y la energía. Así, trabajamos nuestro árbol genealógico.


El ejercicio consiste en dibujar un árbol con raíces y ramas. Este dibujo contiene una sabiduría profunda: nos invita a reconocer a cada uno de nuestros ancestros y los legados que nos han transmitido. Las partes inferior y superior del árbol reflejan una misma realidad. A través de este dibujo, podemos comenzar a comprender nuestra relación con Gaia, la Madre Tierra, así como la relación con nuestra madre biológica. Nos lleva a observar cómo tratamos a nuestra madre y a identificar en el dibujo elementos que resuenan en nosotros. Este es apenas un ejercicio inicial, ya que más adelante el trabajo se complementa con análisis y comprensión racional de lo que hemos heredado.

Al dibujar ramas y frutos, aplicamos la máxima "como es arriba, es abajo". Si volteamos el dibujo, veremos que las raíces se convierten en ramas y viceversa. Las ramas simbolizan caminos que dan salida a los legados de nuestros ancestros, especialmente de papá y mamá. Lo importante es sentir y conectar con el cuerpo mientras dibujamos, reconociendo que este acto representa la integración de nuestros ancestros en nuestra vida.

Agua de vida

La sabiduría del árbol nos muestra, por ejemplo, que si tiene ramas frondosas también necesita raíces fuertes. Si venimos de un linaje de familias numerosas, surge la reflexión de que todo en la naturaleza, desde las plantas hasta los animales, forma parte de una gran familia. No hay que buscar diferencias entre nosotros, ya que todos compartimos un origen común en el mismo proceso evolutivo.

Si deseamos un árbol más equilibrado, podemos fortalecer sus ramas o raíces según lo que percibamos en el proceso de dibujo. Este acto se convierte en una práctica psicomágica, como proponía Alejandro Jodorowsky, quien planteaba que al trabajar con símbolos corregimos aspectos emocionales, mentales y físicos en nuestra vida. Dibujar un árbol más frondoso, por ejemplo, puede simbolizar nuestra intención de cultivar frutos abundantes para compartir con el mundo en nuestro momento evolutivo actual.

Reconocer los dones y habilidades legados por nuestros ancestros es parte de este proceso. El árbol genealógico nos ayuda a integrar los saberes que nuestros abuelos y ancestros han transmitido para que cumplamos con nuestra misión y propósito en esta vida.

En conclusión, el árbol genealógico nos permite integrar las energías de padre y madre, reconociendo los dones y legados recibidos de nuestro linaje. El dibujo final del árbol puede mostrar, por ejemplo, una tormenta que simboliza el llamado al agua, la cual fertiliza la tierra, haciendo de ella un suelo fértil y abundante.

Te comparto otros tipos de árboles que han ido surgiendo durante el proceso de dibujo: 


útero cósmico - árbol de la vida
Arte en la espiritualidad - el árbol como elemento simbólico 

Enraizando - centros energéticos 


El árbol familiar protege la vida

 semillas del árbol cósmico

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