LA AUTODEFINICIÓN Y EL CONCEPTO DEL “SÍ MISMO

Por: Sandra Liliana Daza Cuartas 
Cartagena Murcia,15 noviembre de 20024 



Indómita, dibujo Bolonik noviembre 2024

La autodefinición y el concepto del “sí mismo” son procesos esenciales en el desarrollo personal y la búsqueda de significado. El “sí mismo” no es una entidad fija, sino un constructo dinámico que evoluciona conforme enfrentamos nuestras experiencias, retos y relaciones. En esta búsqueda, no solo se trata de descubrir quiénes somos, sino también de reconciliar nuestras sombras, comprender nuestras raíces y abrazar la totalidad de nuestra esencia.

Carl Gustav Jung, en su vasta exploración del psicoanálisis, nos ofrece una perspectiva profunda sobre este tema. Según él: “El encuentro con uno mismo significa encontrarse con su propia sombra. La sombra es una parte viva de la personalidad, y por ello quiere integrarse con la totalidad”. Jung destaca la importancia de aceptar y trabajar con aquellos aspectos de nosotros mismos que solemos rechazar o ignorar, ya que es en esa integración donde se encuentra la autenticidad y la plenitud. Aquello que pensamos es un error en nosotros es nuestra propia potencia, pero hay que dejar de rechazar lo que no nos gusta de nuestra personalidad, para ir hacia el conocimiento de nuestra esencia.

Por otro lado, Jung también subraya: “No hay despertar de la conciencia sin dolor. La gente hará cualquier cosa, por absurda que sea, para evitar enfrentarse con su propia alma”. Esta afirmación resalta la resistencia natural del ser humano ante el cambio y el autoconocimiento. Sin embargo, es precisamente en este enfrentamiento donde reside la oportunidad de trascender y construir un sentido sólido de identidad.

En esta travesía de autodefinición, Alejandro Jodorowsky introduce un concepto fundamental: el árbol genealógico. Él sostiene que: “El árbol genealógico es como un mapa del tesoro. Cuando lo comprendes, encuentras todas las riquezas de tu ser”. Este enfoque destaca que nuestras raíces familiares, con todas sus historias y conflictos no resueltos, forman parte esencial de nuestro “sí mismo”. A través de la exploración consciente de nuestras conexiones familiares, podemos identificar patrones que influyen en nuestra percepción de nosotros mismos, liberándonos de cargas heredadas y avanzando hacia una mayor libertad emocional.

Este entendimiento de la identidad y la salud emocional también se relaciona con la perspectiva de la Nueva Medicina Germánica, propuesta por Ryke Geerd Hamer. Hamer afirma: “Cada enfermedad es un programa especial de la naturaleza que nos ayuda a resolver un conflicto biológico”. Desde esta óptica, la salud y la identidad están profundamente entrelazadas; comprender nuestras emociones, conflictos y condicionamientos no solo nos guía hacia la autoaceptación, sino que también promueve un bienestar integral.


Sobre la autodefinición

¿En qué consiste la autodefinición? Es preguntarnos: ¿cómo nos vemos?, ¿cómo nos definimos? ¿qué cualidades y defectos tenemos?. Estas preguntas son claves, no para responderlas en una entrevista de trabajo, o para dar juicios de valor sobre sí mismo, sino para construir un entendimiento profundo de quiénes somos. Este ejercicio no es sencillo ni inmediato; implica reconocer nuestras cualidades, defectos y experiencias, así como aceptar que somos seres en constante transformación. Al igual que ser conscientes de nuestros cambios en el tiempo. El tiempo es importante ya que a través de este podremos llegar a tener una serie de experiencias, conocimientos y saberes que te harán un ser único y original, y allí está el poder de lo que realmente eres. Posiblemente eso que rechazas sobre ti mismo, sea el potencial para desarrollar tus mayores dones y habilidades. 

Puesto que el deseo de todo ser vivo es ser siempre feliz, libre de todo pesar, y en toda persona se observa un amor supremo por el propio ser, se deduce que la felicidad es inherente a nuestra verdadera naturaleza. Así lo expresa Ramana Maharshi en su indagación "¿Quién soy yo?", donde afirma que, para alcanzar esa felicidad esencial, es necesario conocer nuestro propio ser. Esta búsqueda implica trascender las identificaciones con el cuerpo, los sentidos, la mente y las impresiones residuales, y dirigir la atención hacia aquello que permanece incluso en el estado de sueño profundo, donde no existe la mente.

Desde esta perspectiva, la indagación sobre el "yo" puede extenderse hacia el entendimiento de nuestras raíces y condicionamientos familiares. El árbol genealógico, como herramienta, nos permite identificar patrones heredados y resignificar experiencias pasadas que limitaban nuestra comprensión. Por ejemplo, en mi caso, experiencias familiares relacionadas con mi tía abuela y el uso del tabaco, que inicialmente generaban rechazo, se transformaron al comprender su historia desde una perspectiva más amplia. Este proceso no busca emitir juicios de valor, sino abrirnos a una comprensión que libera.

Ambos caminos, el espiritual y el psicológico, comparten un objetivo común: despojar al ser de ataduras externas para revelar su verdadera esencia, aquella felicidad plena que Maharshi señala como inherente a nuestra naturaleza.

La importancia de construir desde el presente

Nuestra autodefinición se enriquece con las experiencias y los constructos que decidimos aportar al mundo. Estos constructos son únicos y reflejan nuestra originalidad, pues cada uno de nosotros tiene una tarea particular. A lo largo del tiempo, nuestros propósitos pueden cambiar, pero la misión fundamental siempre será aprender a amar y expandir el amor. Desde nuestras acciones cotidianas, incluso las más simples, construimos nuestra esencia y dejamos huella en nuestro entorno.

Por eso, valorar lo que hacemos es esencial. Si no reconocemos nuestras acciones, habilidades y conocimientos, otros tampoco lo harán. Y cuando cedemos nuestro poder a otros, como a los médicos o a las opiniones externas, perdemos soberanía sobre nuestra vida. La clave está en escucharnos, en desarrollar hábitos conscientes como la meditación o la escritura, y en conectarnos con nuestra esencia, esa fuerza interna que algunos llaman Dios, universo o naturaleza.

Reconstruir paradigmas

Ceder el poder a otros

¿Cuándo cedemos nuestro poder a otros? Lo hacemos, incluso frente a los médicos, cuando no tenemos la capacidad de leer lo que nuestro cuerpo nos está mostrando, cuando no podemos hacernos cargo de nuestras emociones, cuando llevamos al extremo nuestro pensamiento y permitimos que nuestra mente nos domine. En esos momentos, nos identificamos exclusivamente con nuestros pensamientos, olvidando nuestros hábitos, nuestra conexión interna y nuestra capacidad de autogestión. Así es como entregamos nuestro poder a los demás.

¿Por qué sucede esto? Porque no tenemos conocimiento profundo sobre nosotros mismos ni sobre lo que realmente nos pasa. Entonces, abrimos la puerta a que cualquier persona, desde su perspectiva y argumentos, influya en nuestra experiencia, muchas veces con información que consideran importante para nosotros. Hay quienes, desde el amor, nos acompañan con palabras de aliento y consejos valiosos, pero es crucial recordar que nadie puede vivir nuestra experiencia por nosotros.

Cuando ponemos toda nuestra atención en las narrativas externas y creemos ciegamente en lo que otros dicen, comenzamos a perder nuestro poder. Esto incluye el poder que otorgamos a los médicos. Les conferimos una autoridad absoluta, pensando que poseen todo el conocimiento sobre nuestro bienestar. Pero la verdad es que solo tú conoces tu cuerpo; solo tú sabes cómo reacciona cuando lo alimentas con ciertas cosas, cómo responde en determinadas situaciones. La ciencia puede ofrecer herramientas, pero el proceso de sanación empieza en el interior.

La interiorización es esencial. Es en ese proceso donde podemos reconectarnos con nuestra esencia. Hay muchas formas de hacerlo: la escritura, que nos ayuda a ordenar nuestros pensamientos; la conversación consciente, que nos permite escucharnos a través de las palabras; los ayunos y hábitos espirituales como la meditación y la respiración consciente, que abren la puerta al autoconocimiento. Sin estas prácticas, el empoderamiento no es posible, y nuestro poder seguirá entregándose a otros.

El único a quien deberías ceder tu poder es a tu esencia. Llámalo Dios, la Madre Tierra, el universo, la vida o los ángeles. Cada uno lo nombra según su percepción, pero lo importante es rendirse y ser humilde frente a esa fuerza superior. Sin embargo, no debemos rendirnos frente a palabras necias o narrativas externas que nos desconectan de nuestra verdad. Muchas veces, esas palabras construyen relatos que nos alejan de quienes somos realmente, y esto se hace aún más evidente cuando enfrentamos una enfermedad.

Los médicos, en el paradigma tradicional, suelen etiquetarnos como "enfermos". Pero enfoques como la Nueva Medicina Germánica proponen una visión distinta. Su fundador, el Dr. Hamer, no hablaba de enfermedad, sino de procesos de reequilibrio biológico y emocional. Según esta perspectiva, el cuerpo no está "enfermo", sino que responde a conflictos emocionales y biológicos que necesitan ser atendidos desde una comprensión más profunda. Por eso, no se trata de "sanar" algo, pues eso implicaría aceptar la narrativa de que estamos rotos o enfermos. Se trata, más bien, de escuchar a nuestro cuerpo, que nos está pidiendo atención sobre aspectos no resueltos de nuestra historia, como las heridas de la infancia, y de verlas desde una nueva perspectiva.

Todo en nuestro entorno está interconectado. El agua, la tierra, el fuego, el aire, la energía... Todos los elementos dialogan con nuestro cuerpo. En la medida en que aprendemos a escucharlos, hacemos las paces con nuestro ser y con el reino mineral y natural que nos rodea. Este es un viaje interno, un proceso de reconexión que nos lleva a comprender nuestra relación con el territorio y con nuestra propia fortaleza.

Cuando estamos en un entorno diferente, como un país o una cultura distinta, nuestro cuerpo también se adapta. El lenguaje, las costumbres, la forma de pensar y comunicarse afectan nuestra biología. Todo esto puede llevar a una reestructuración interna que nos permita responder al entorno de nuevas maneras. Este proceso no siempre es fácil, pero es una oportunidad para redescubrirnos y reconstruir nuestras narrativas desde una perspectiva más consciente.

Por eso, es fundamental cambiar el paradigma de la enfermedad. No estamos "enfermos"; estamos atravesando procesos de reequilibrio biológico y emocional. Nuestro cuerpo nos habla constantemente, y escucharlo es el primer paso para recuperar nuestro poder y avanzar en el camino del autoconocimiento y la transformación interna.

Conclusión

La autodefinición y el desarrollo del “sí mismo” no son actos solitarios, sino procesos integrales que implican reconciliar nuestras sombras, explorar nuestras raíces familiares y comprender nuestras emociones en su contexto biológico y espiritual. En este camino, las enseñanzas de Jung, Jodorowsky y Hamer nos invitan a abrazar nuestra totalidad, no como una meta inalcanzable, sino como un viaje continuo de autodescubrimiento. En palabras de Jung: “Aquello a lo que te resistes, persiste. Lo que aceptas, te transforma”.

La clave para no perder nuestro poder está en la conciencia de nosotros mismos. No se trata de rechazar la ayuda externa, sino de integrarla con discernimiento, sin olvidar que la verdadera autoridad sobre nuestra vida reside en nuestro interior. La escritura, la reflexión, la meditación y la conexión con la esencia que habita en nosotros son herramientas fundamentales para reencontrarnos con nuestro ser y nuestro propósito.

El paradigma de la enfermedad, de la carencia y del sometimiento debe ser reconstruido. Nuestro cuerpo no es un enemigo, sino un aliado que nos comunica aquello que necesita ser atendido. Escucharnos y observarnos desde el amor, la humildad y la conexión con nuestra esencia es la forma más pura de empoderarnos. Al final, el viaje siempre será hacia dentro: hacia nuestro territorio interior, hacia esa esencia divina que nos habita y que, al ser reconocida, nos devuelve a nuestro equilibrio. Solo así podremos vivir plenamente, en coherencia con nuestro ser y con el universo del que somos parte.

Gracias por recibir y por permitirme servir. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

PORTAL DEL LEON - ENRAIZAR TU ENERGÍA JUNTO CON EL COLECTIVO

VOLVIENDO AL TIEMPO NATURAL

CÓMO LAS EMOCIONES NOS AYUDAN A MODULAR LA FRECUENCIA VIBRATORIA DIARIA