La Sabiduría del Ser Interno: Reflexiones desde una Perspectiva Transpersonal


En conexión con el amor propio

Hablar de lo que significa ser abuela, madre, escritora, o simplemente ser, requiere entrar en contacto con la profundidad del propio ser. No desde las expectativas externas, sino desde el centro donde reside nuestra esencia. Ser abuela, por ejemplo, no es solo un rol social o una etapa de la vida, sino una oportunidad para conectar con lo más puro y generoso de nuestra humanidad: el amor que trasciende lo inmediato, el cuidado que se nutre del compartir y la enseñanza que emerge desde la experiencia.

Sin embargo, lo esencial no radica en el título de "abuela" o cualquier otra etiqueta que llevemos. Lo crucial es reconocer cómo habitamos cada momento, cada relación, y cómo esas experiencias nos reflejan aspectos de nuestro propio ser. Cuando nos permitimos mirar hacia adentro, como invita la psicología transpersonal, descubrimos que no somos el drama, las expectativas o los pensamientos limitantes. Somos el espacio desde donde surgen las emociones, un lugar vasto y lleno de posibilidades. Carl Jung afirmaba: "Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma." Esto implica que las experiencias externas no tienen poder sobre nosotros a menos que les otorguemos el control.

El drama, no es más que la distracción del aprendizaje. Nos quedamos enredados en lo que otros hacen, dicen o piensan, perdiendo de vista la riqueza de nuestro propio viaje. El drama es un refugio cómodo porque no nos exige transformación, pero también es una prisión que nos aparta de nuestro propósito. Solo al reconocer que todo lo que experimentamos es una proyección de nuestro mundo interno, podemos empezar a liberarnos. Eckhart Tolle lo expresa claramente: "La causa primaria de la infelicidad nunca es la situación, sino tus pensamientos sobre ella."

¿Quieres saber quién eres? Mira más allá del ruido externo. Cada pequeña acción que realizas, desde barrer una habitación hasta escribir un pensamiento profundo, refleja tu energía interna. Limpiar el hogar no es solo una tarea doméstica, es también una metáfora del cuidado que debemos tener con nuestra mente y nuestro corazón. Cada pensamiento negativo que descartamos, cada emoción que procesamos con amor, es como arrancar una mala hierba de nuestro jardín interno.

El principio de realidad nos llama a observar dónde estamos, qué sabemos, qué queremos crear. Reconocer tu sabiduría, tus talentos y tu capacidad de dar algo al mundo, incluso si nadie más lo valora de inmediato, es honrar tu autenticidad. Como lo demuestran los grandes visionarios, el reconocimiento no es el propósito; el propósito es ser fiel a uno mismo y dejar una huella que, tarde o temprano, contribuirá al bienestar colectivo.

El aprendizaje que esperas está en ti. Cultiva amor propio, pon límites desde la bondad y el respeto. Las personas que te rodean son espejos, algunas reflejarán luz, otras te mostrarán sombras que necesitas integrar. No es egoísmo alejarse de quienes no te edifican; es una expresión de amor hacia ti misma y hacia quienes sí desean compartir un espacio de crecimiento contigo.

En última instancia, tú decides si sigues en el drama o si comienzas a escribir una narrativa más auténtica. La vida no es lo que te ocurre, sino lo que haces con lo que ocurre. Aprende a honrar tu camino, porque cada paso, incluso los pequeños, tiene el potencial de transformar no solo tu vida, sino también la de quienes te rodean.

 Por: Sandra Liliana Daza Cuartas 

Gracias a mi amiga E. por permitir realizar esta reflexión profunda.

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