ORACIÓN PARA SANAR EL ÁRBOL FAMILIAR
Oh árbol
tu que eres la Unión entre el cielo y la
Tierra
tú que eres la antena de conexión con la
divinidad a través de tu Copa
Tú que eres el enlace con la madre Tierra
a través de tus raíces
tu, el que fortalece tu tronco, viviendo
el eterno presente en todas las estaciones.
Tú qué creces gracias a las lluvias de
bendiciones,
tus ramas emergen buscando la luz del
Severo padre sol.
Tus hojas se mojan con el rocío Lágrimas
amorosas de la madre Luna.
Tus semillas son los frutos de tu amor,
Y regalas vida, sabio que fluyes con el
tiempo,
reconociendo los ciclos de la
existencia.
Oh árbol tú que muestras las historias
familiares y lo que esconden entre nudos y secretos
ayúdame a liberar de mi vida, lo que no es
mio y sea de mis ancestros.
Apoyame para liberar todo cuanto he
heredado en libertad.
Si estoy preparado, Permíteme con mi
coraje soltar las infidelidades,
las separaciones y las traiciones.
Si estoy preparado concédeme a través de mi
valentía,
absolver los asesinatos, robos y suicidios.
Si estoy preparado, autorízame para
que con mi fuerza disuelva las adicciones,
ruinas y enfermedades.
Si estoy preparado, guíame para desatar con entereza a los hijos
no reconocidos,
a los incestos y los abusos.
Indícame el camino para superar todos los
miedos cristalizados.
Oh árbol
Despiértame para abrir los ojos, detectar
los patrones en bucle
y así romper con las repeticiones
inconscientes y malsanas de mi estirpe y mías.
Auxíliame con tu conocimiento para
desterrar los tabúes y silencios del clan.
Ayúdame a comprender que la muerte
es la continuidad de la vida y viceversa.
Así se me hará más fácil superar los
duelos y los asuntos no resueltos,
y podré comunicarme con mi alma leyéndola
en verso y en prosa.
Oh Árbol,
si de mis bisabuelos heredé las ideas y
creencias como espadas,
ayúdame a ser capaz de desenclavar los
extremos,
lo limitante y lo caduco, como aquel que a
través de las guerras logró La Paz.
Si de mis abuelos heredé las emociones,
sentimientos y la espiritualidad como copas, favoréceme,
si soy capaz de verter la copa del veneno de Judas y beber de la
copa Crística
como aquel que transformó el agua en vino.
Si de mis padres heredé la sexualidad, lo creativo y el trabajo
como bastos,
permíteme si soy capaz de quemar el basto de lo que no se alinea
conmigo
y llevar el basto de la Gloria como aquel
que abrió el Nilo.
Si de mis hermanos herede los bienes
materiales,
el dinero y el territorio como oros,
asísteme si soy capaz de proteger lo que
es mío y eximir lo que no lo es,
como aquel que se liberó de las ataduras
bajo el árbol Bodhi.
Oh árbol si me olvido recuérdame que gratifique
a mi árbol desde las raíces hasta mi copa.
Recuérdame que bendiga mi rama paterna y
materna,
pues mi padre con su semen fue la llave y
mi madre con su útero, fue el portal.
Gracias a ellos, yo nací para vivir esta
magia terrestre.
Si me quedé huérfano, recuérdame que mis
seres queridos en mi corazón habitan,
recuérdame que desde su luz me aman como
el padre sol y la Madre Luna.
Y si estoy en proceso de sanación
permíteme reconectar con mi niño interior,
pues muchos aprendizajes tienen origen en
la infancia,
donde ha habido muchos excesos y muchas
carencias.
Permíteme reencontrarme, abrazarle y jugar
con él,
así me recupero de los dolores del pasado
y recobro la ilusión y la alegría y el amor propio.
Así me fortalezco en el aquí y ahora y
recobro la seguridad,
la confianza y la autoestima, y si nos
unimos juntos,
andaremos lejos en el bello camino de la dulce vida.
Oh Árbol,
permíteme perdonarme y así podré perdonar a los que me hicieron daño.
Con tu justa ayuda podría alcanzar el mayor de los tesoros que
buscaba desde antaño
integridad como ser espiritual, experimentando una vida terrenal.
Independencia como humano terrenal aunado
con toda la existencia universal.
Así me será más fácil reconectar con la
fuente y mi origen celestial
poder fluir con facilidad en esta escuela,
donde cada uno es un maestro excepcional.
Acaso no es bonito expandir la consciencia
a través de las transiciones,
las transmutaciones y las
transformaciones.
Oh Árbol somos polvo de estrellas.
Tú decidiste ser árbol y yo decidí ser
humano.
Si me ves preparado permíteme recorrer tus
32 senderos desde la raíz hasta la corona
reconociéndome en cada emanación de la
deidad.
Sintiendo desde el corazón, el fundamento,
el esplendor y la victoria,
la belleza, la severidad y la misericordia,
elevándome al entendimiento y a la sabiduría,
experimentando en cada pilar y en cada
triada la separación y la unidad,
dejando caer las capas de lo que no soy
hasta ser el eterno,
fusionándome con mi esencia, por donde con
amor y luz actúan mi yo superior.
Oh Árbol
Permíteme que me equivoque, pues dispongo
de libre albedrío,
pero recuérdame que gracias a la historia
del árbol del bien y el mal,
todo es perfecto en la Tierra, pues no
existe ni bueno ni malo,
solo luces y sombras, y así de duales y
contradictorios somos los humanos.
Recuérdame que si
la sombra me conquista y me está destruyendo,
puedo
trascenderla a la luminosidad.
Recuérdame que si
la luz me conquista y me está construyendo
puedo sanarme a mí
mismo y tender la mano al prójimo en libertad.
Oh árbol.
Si me quedo ciego porque los árboles no me
dejan ver el bosque,
por favor, déjame ver el bosque donde te
hallas porque es la unidad.
Confío en que la humanidad, como todos los
bosques,
logremos sanarnos de la herencia
transgeneracional,
y así seguiremos elevándonos hacia nuestra
divinidad,
porque en el Reino de la Tierra, como en
el Reino de los cielos,
los sueños se cumplen transformándose en
proyectos antes de hacerse realidad.
Nosotros somos como tú amado árbol,
nuestras raíces están en la Tierra y el cielo es nuestro lar.
con amor Malek

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