Sirio, las tres estrellas de orión y el solsticio de invierno (norte y verano en el sur)



El cinturón de Orión, formado por las tres estrellas conocidas como Alnitak, Alnilam y Mintaka, ha fascinado a la humanidad desde tiempos inmemoriales. Estas estrellas, que brillan alineadas casi en perfecta simetría, han inspirado mitos y relatos en diversas culturas. En el cielo, son reconocibles fácilmente y representan una de las partes más icónicas de la constelación de Orión. En la tradición cristiana, estas tres estrellas se relacionan con los Reyes Magos que, según la narrativa, guiaron su camino hacia el nacimiento del Niño Jesús.

Betelgeuse, otra estrella destacada de Orión, es una gigante roja ubicada en el "hombro" de la constelación. Su característico brillo rojizo y su imponencia en el cielo nocturno hacen que sea un astro imposible de ignorar durante el invierno del hemisferio norte. Betelgeuse empieza a ser visible sobre el horizonte al amanecer desde finales de julio, y a medida que avanzan los meses, se convierte en una protagonista del cielo nocturno. Entre octubre y enero, domina el firmamento, pero hacia la primavera comienza a ocultarse en el horizonte, como si dejara espacio para que el cinturón de Orión —las Tres Marías— tome su lugar en el ciclo cósmico. Este movimiento simboliza el eterno ritmo del universo y conecta a quienes lo observan con la vastedad del cosmos.

La estrella Sirio, una de las más brillantes de todo el cielo, tiene un papel simbólico profundo en las antiguas tradiciones. Su reaparición en el horizonte, cercana al solsticio de invierno en el hemisferio norte (y al de verano en el hemisferio sur), ha sido venerada como el renacimiento de la luz. Este evento, que ocurre hacia el 21 de diciembre, marca el inicio de días más largos y luminosos, motivo de celebración desde épocas precristianas. La tradición católica, aunque establece la Navidad el 24 de diciembre, toma elementos de diversas culturas, fusionándolos en una festividad que representa el nacimiento de la luz en el corazón humano. Sirio permanece en el cielo hasta principios de enero, momento en el que las Tres Marías del cinturón de Orión, ligadas a los Reyes Magos, cobran protagonismo en la bóveda celeste.

Más allá de las narrativas religiosas o mitológicas, esta época es profundamente introspectiva. Es un tiempo para conectar con nuestras raíces, reflexionar y abrirnos a los instantes de luz que la vida nos ofrece. En este ciclo, los aprendizajes se expanden si miramos hacia adentro y nos permitimos estar presentes.

Personalmente, estos días me han llevado a momentos de introspección profunda. Después de algunos días de descanso, regreso a casa con un corazón dispuesto a compartir y escuchar. He tenido encuentros significativos con personas cercanas, como Cecilia, acompañándola en su proceso personal, y he reafirmado que estas épocas son oportunidades para profundizar en el trabajo interno.

La vida se compone de instantes. Instantes de lucidez en los que encontramos claridad y sentido, que surgen incluso en medio de las celebraciones familiares, al compartir una cena, brindar, abrir un regalo o simplemente estar presentes junto al fuego. Pero también están esos momentos de incomodidad, los instantes difíciles que no quisiéramos vivir y que, sin embargo, son los que más nos expanden. Ellos nos confrontan y nos permiten aprender si sabemos escuchar lo que nuestro corazón intenta mostrarnos.

El trabajo personal es un camino continuo. No se deja de lado; se vive a cada momento, con cada interacción, con cada pensamiento y sentimiento. A veces, necesitamos compañía para reflexionar y ordenar nuestras narrativas internas. Hablar, escribir o simplemente compartir con alguien nos ayuda a encontrar significado. Es en estos diálogos donde logramos darle coherencia a nuestra experiencia y descubrimos que las respuestas ya estaban dentro de nosotros.

En este viaje interior, el Sol juega un papel esencial. Su luz nos brinda no solo calor, sino información. Desde una perspectiva física y espiritual, los fotones y neutrinos que emite actúan como mensajeros que activan nuestro ADN y despiertan memorias profundas. Basta con tomar unos minutos al día para recibir su luz conscientemente, permitiendo que esa energía transforme y nutra cada célula de nuestro cuerpo. La conexión con el Sol es también un recordatorio de que llevamos una chispa de luz dentro, ese niño solar (humano solar), que nace en nuestro interior y nos impulsa a recordar nuestra esencia.

Nuestra conexión con Gaia, la Tierra, refuerza este proceso. Ella nos acoge, nos nutre y nos recuerda que formamos parte de un todo mayor. Los ciclos de la naturaleza están sincronizados con los nuestros, y al sintonizarnos con ellos, encontramos equilibrio y paz. Esta época no se trata solo de regalos y celebraciones externas; es una invitación a honrar la vida, nuestras relaciones y nuestro propio proceso de evolución. Ayer en un sueño veía como estaba en la terraza de mi casa y vi primero una vegetación extraña alrededor en las paredes de los edificios y en las paredes de la terraza y vi primero una vegetación diferentes. y dije si, el tiempo está cambiando Gaia está cambiando y me lo mostraban en el sueño mientras yo rotaba 360 grados en el mismo punto. Primero se veían helechos y musgo mucha humedad, y luego como un moho y hongo y yo decía si la tierra está bandido y nos está mostrando de nuevo que está abriendo otro ciclo.

Míralo, siéntelo en tu corazón date cuenta de este tiempo maravilloso, no es un tiempo de regalos, no es un tiempo de solo regalar dar de comprar gastar de comer de tomar, no es eso. Salgámonos de esa idea, Es el momento pleno para que te des cuenta que debes comulgar mas con GAIA, estar mas cerca de ella, conectar con todos los seres que hay allí y con esa conexión tu cuerpo y tu corazón con siente. que haces parte de todo. Porque la tierra y yo somos una sola mente. Lo comprendes lo sientes en tus ciclos de tu cuerpo y percibes como Gaia es tan amorosa con nosotros, y el miedo se vá porque no sentimos que el miedo sea lo que nos están narrando de afuera, no guerra no dolor, no angustia ni gobiernos.

Desde este lugar de introspección y expansión, les invito a reflexionar, a conversar y a compartir sus experiencias. Estoy aquí, dispuesta a escuchar y a acompañar a quienes lo necesiten, porque el camino se recorre mejor cuando nos apoyamos mutuamente. Sigamos avanzando, asentando nuestras raíces en la Tierra, expandiendo nuestro corazón hacia la luz y recordando que la verdadera magia está en el presente y en nuestra capacidad de estar plenamente conscientes en cada instante.

En PRESENCIA 

Sandra Liliana Daza Cuartas

Comentarios

Entradas populares de este blog

PORTAL DEL LEON - ENRAIZAR TU ENERGÍA JUNTO CON EL COLECTIVO

VOLVIENDO AL TIEMPO NATURAL

CÓMO LAS EMOCIONES NOS AYUDAN A MODULAR LA FRECUENCIA VIBRATORIA DIARIA